Episodio 7. NOVELA: EL CASTILLO DEMONIACO DE DRÁCULA "SANGRE DEMONIACA PESADILLA SANGRIENTA TOMO 1"
Episodio 7. NOVELA: EL CASTILLO DEMONIACO DE DRÁCULA "SANGRE DEMONIACA PESADILLA SANGRIENTA TOMO 1"
SÉPTIMA PARTE
EL CAPÍTULO DE LA BÚSQUEDA DE LA DIVINIDAD
---------------------------------------------------------
0104
1
Si tan solo aquella noche hubiera existido. No, más bien si no hubiera rondado solo por la aldea aquella noche, no habría sucedido algo como esto. El no querer enfrentarla al peligro, dio este resultado. No importaba que tanto se arrepentía, no era suficiente. Din maldijo su estupidez. Pero... sabía que eso no arreglaría las cosas.
¿Qué paso aquella noche?
El cadáver de Shir Vink, la segunda víctima, fue incinerado.
Quedaban dos vampiros. Mari Freiz y además el ser que sorbió su sangre. Sentía que si no surgieran nuevas víctimas, eso podría fortalecer a la aldea. En el momento en que la luna regía, era la hora en que los seres humanos se volvían impotentes. Sin embargo, si podía aguantar hasta la mañana, sin equivocación, sería capaz de ganar por parte de los aldeanos la fe en el Dios de la iglesia. Ahora que los antiguamente inusuales ataques de los vampiros se habían convertido en algo muy real, Din pensaba que si pudiera revertirlo de vuelta a lo inusual, la sensación de la presencia del "Dios" de la iglesia seguro debería aumentar.
---------------------------------------------------------
0105
Cada mañana, las personas competirían por asistir a la ceremonia de la Eucaristía en la iglesia. ¡Ah!, esa era la escena con la que había soñado desde que estaba en la Iglesia local.
Pero, había otra razón que hizo que Din Silva decidiera rondar la aldea de noche. Durante el ritual para enviar a la mujer llamada Shir al cielo como un ser humano, el jefe de la aldea, Bori Renard, le contó sobre la existencia de un "dios" que se decía existía en la aldea; esto era lo que lo había estado incomodando. El "dios" de la aldea difería en muchos aspectos del "Dios" de la iglesia.
El nombre del dios era Simón Belmond. Un cazador de vampiros del que se decía que tenía el poder de manipular libremente un látigo de espinas y convertirlos en polvo. Podía entender por qué los aldeanos temían y veneraban a Simón. Saciar la sed de sangre se consideraba algo que solo los vampiros podían hacer; sin embargo, los aldeanos, con base en algunas supersticiones, también tenían en ciertos momentos esa inclinación por el vital líquido. Era natural que el que juzgara sobre ese "pecado" se llamara "dios".
El joven misionero Din estaba celoso de Simón. A pesar de que se construyó una iglesia en la aldea, las personas no tenían fe en el dios consagrado allí. Por lo tanto, tenía que conseguirla él mismo. Con certeza, se podía decir que era una oportunidad excelente para poder mostrarles a los aldeanos qué tan maravillosa era la iglesia. En todo caso, cuando el sol vuelva a salir, los seres humanos serán otra vez los predominantes. Los vampiros, si la tradición es cierta, solamente deberían poder vagar libremente en la oscuridad. En el día, es fácil deshacerse de ellos.
---------------------------------------------------------
0106
Si hacía eso... Si lograra hacer eso, estaba seguro de que la fe de la gente se trasladaría del "dios" de la aldea al de la iglesia. Su sueño se haría realidad.
Pero, al final, no fue nada bien. No, se podría decir que provocó el peor resultado posible, el cual pesaría demasiado en la aldea. En la oscuridad del silencio, de repente se escuchó el grito de una mujer que desgarró todo.
Pensó que era su imaginación. No escuchó bien. Un vampiro no podía invadir la sagrada iglesia. Eso es lo que pensó. El corazón del hombre se estremeció grandemente. Era fácil renunciar a su sagrado deber. Pero, ¿y si escucho mal el grito, qué pasaría? Lo más seguro era que Elizabeth lo recibiría con una sonrisa. Incluso podría derramar lágrimas de alegría porque el hombre al que amaba había regresado sano y salvo a la iglesia. Pero... ¿Podría salir a patrullar la aldea de nuevo? Pensó que era imposible. Era debido a la paz que las amenazas se volvían aterradoras. La tentación de envolverse en una caliente manta y olvidarse de todo e irse a dormir era irresistible.
Aun así, Din corrió absorto. Se dirigía a la iglesia. A la iglesia donde esperaba la mujer que más amaba Elizabeth Aye. Porque sabía que ella era lo más importante para él. Din era un hombre antes que un sacerdote. Mientras corría, la ansiedad y la impaciencia que habían atrapado su corazón crecieron gradualmente.
---------------------------------------------------------
0107
Frente a la iglesia.
El hombre se detuvo involuntariamente cuando vio que la puerta estaba abierta. Se sintió mareado. Ella debería haberla cerrado por dentro cuando él se iba. Por seguridad. Visualizo de nuevo la sonrisa que ella le mostró. Y a pesar de eso... ¿Por qué no estaba cerrado con llave? ¿Por qué estaba la puerta abierta? ¿Por qué?
Incluso si no quisiera imaginarlo, la escena centelleaba en su mente. Aunque la conciencia lo negara, su inconsciente creaba una cruel tragedia. La figura de Elizabeth atacada por los muertos vivientes. Ella gritaba, pero no producía nada de sonidos. La mujer que huía era asediada por un demonio aterrador. Apartaba su cara para resistir, pero eso terminó exponiendo su indefensa garganta. Unos afilados colmillos perforaron su blancuzco cuello. La sangre se desbordaba. No paraba de sangrar. El vampiro sorbía con una expresión de éxtasis.
Din respiró hondo y puso los pies en la iglesia.
La capilla no podía describirse como grande bajo ningún concepto. Los vitrales utilizados como medio para cambiar el color de la luz y asombrar al espectador, aquí no existían. La humilde cruz estaba hecha con dos envejecidas ramas remachadas con clavos. Debajo solo estaban colocados dos íconos que la reverenda había traído desde la iglesia local. Las velas de sebo apenas los iluminaban con una tenue luz.
---------------------------------------------------------
0108
Elizabeth Aye estaba postrada boca abajo en medio de la capilla.
¿Liz?
Incluso cuando Din la llamó, no hizo ningún movimiento.
El hombre estaba aturdido. Quería acercarse corriendo hacia ella, levantarla y confirmar que no pasaba nada. Así es, sorprendido por su grito, el vampiro huyó antes de que pudiera beber su sangre. Pero no podía mentirse a sí mismo ni a la realidad. Esto no era un sueño. Por eso no podía acercarse. Tenía miedo de descubrir que ella ya no respiraba. Fue aterrador ver la realidad, las marcas de la mordida del ser de oscuridad en la parte posterior de su cuello.
Quería gritar lo más fuerte posible. Pensó que si hacía eso, el alma de Elizabeth, separada de su cuerpo, escucharía su voz y regresaría. Din respiró hondo y abrió la boca. Pero, no le salió la voz. En un instante, sus ojos se tiñeron color sangre... y perdió la consciencia. En ese lugar se derrumbó.
---------------------------------------------------------
0109
2
Cuando Din Silva despertó, su primer pensamiento fue que todo era un sueño. Sin embargo, la realidad era despiadada. Nada había cambiado en la capilla desde que se desmayó. La pobre reverenda, presa de los venenosos colmillos del vampiro, todavía yacía en el frío suelo. El hombre se levantó. Su cuerpo parecía pesado como el plomo. Tambaleándose, llego al lugar en donde estaba su amada. Se arrodilló y sostuvo ese frío cuerpo contra su pecho. Lo sabía, pero se impactó al ver las dos marcas de colmillos en el cuello de la mujer. Sintió con dolor que nunca podría volver a ser todo como antes, y casi perdió el conocimiento nuevamente. Se mordió los labios con fuerza para mantenerse consciente. Din giró la cabeza hacia la puerta con los ojos bien abiertos. La oscuridad comenzaba a desvanecerse. Miro hacia afuera. El amanecer estaba cerca. Después de un intervalo de dos respiraciones, su determinación se fortaleció.
Tenía que hacerlo. Al volver a mirar a la desfallecida Elizabeth que parecía dormida, el hombre hizo ruido tragando saliva.
TENÍA QUE HACERLO. AHORA QUE COMPRENDIÓ QUE DIOS NO EXISTÍA EN ESA IGLESIA, ERA EL ÚNICO QUE PODÍA SALVAR A LIZ.
---------------------------------------------------------
0110
Dios no estaba.
Al menos en esta iglesia.
Si no pensaba de esta manera, le sería más díficil comprender por qué Elizabeth se convirtió en presa de un ser maligno. Por supuesto, no negaba la existencia de Dios. Dios existía. ¿Pero dónde?
Debía salir a buscarlo. Debía ser implacable para encontrar a dios.
Din se puso de pie con la mujer todavía en sus brazos. Ya no estaba confundido. Lo que estaba a punto de hacer iría en contra de las enseñanzas de la Iglesia y podría terminar engañando y traicionando a los aldeanos. ¿QUÉ PASARÍA?
De repente, la cara llorando de cierto hombre surgió en su mente. Era la de Tims Vink, aquel hombre cuya esposa fue incinerada en el ritual. Tims llorando se negó a permitir frente a todos los aldeanos que Shir fuera reducida a cenizas. A su manera de ver, su esposa aún no había muerto. Porque era cierto que ESTABA MUERTA COMO SER HUMANO, PERO VIVA COMO VAMPIRO. Ignorando sus deseos, los llamados mensajeros de Dios, el obispo y la reverenda, decidieron quemar a la víctima en la hoguera. Recién ahora, Din finalmente entendió el significado de las lágrimas de Tims. Y se aterró.
Se preguntó cómo reaccionarían los aldeanos si supieran que Elizabeth había sido mordida por un ser de oscuridad.
---------------------------------------------------------
0111
Sin duda, el prestigio de la iglesia se caería al suelo.
SI ACEPTAMOS NUESTROS PECADOS Y ORAMOS DIARIAMENTE, EL SEÑOR SEGURAMENTE NOS SONREIRÁ.
EL DEMONIO RESUCITADO POR LA FE TAMBIÉN PERECERÁ POR LA FE.
EL CADÁVER SERÁ PARA NO AUMENTAR EL NÚMERO DE INFELICES.
LA EXISTENCIA DEL SEÑOR ES ABSOLUTA Y VERDADERA, DEBIDO A ESO SE LE LLAMA DIOS.
Las palabras que Liz y él dijeron a los aldeanos resonaron en la cabeza de Din.
¿Qué fue eso?
Temía al amanecer. El sol naciente era insoportablemente aterrador. Aunque la amenaza de los vampiros aún no había desaparecido, para Din la oscuridad de la noche le era irresistiblemente querida. Pero el tiempo no tenía piedad. La suave luz del sol revelaba lo que estaba oculto. Ah, ¿qué pasaría si los aldeanos se enteraran de esto?
Seguramente gritarán que reduzca a cenizas a la reverenda.
La gente de la iglesia, que se suponía que estaba en la posición de mensajeros de Dios, fue atacada por vampiros, ni más ni menos. No había algo como la protección divina. Era todo una completa mentira. Din imagino a los aldeanos enfurecidos, creyendo haber sido engañados y traicionados. Lanzando piedras. Soltando puñetazos. Y además lanzando voces de condena. Porque todo era una completa mentira.
---------------------------------------------------------
0112
¿QUÉ PASARÍA?
Din llevó a Elizabeth a su dormitorio. No sabía si era porque le habían extraído sangre o no, pero la sentía extrañamente ligera. Recostó a la mujer suavemente en su lecho. Agarro una gran rama de árbol que había guardado para hacer un estante y lo puso de tal manera que estuviera contra la ventana para que el interior de la habitación no pudiera verse desde el exterior. Al mismo tiempo, impidió la intrusión de la luz. Y luego… y luego amarró ambas manos y ambos pies de Liz con cuerdas. De esa manera, incluso si resucitara como vampira, no debería poder moverse libremente. Tampoco podría cometer pecados. Con sumo cuidado, cubrió el cuerpo de ella con una manta.
Había pensado en todo lo que podía.
Lo que quedaba es si podían o no llegar a la noche con seguridad.
Al instante de salir de la habitación, se escucharon unos vehementes golpes en la puerta y Din casi gritó. ¿Quién es? ¿Qué se les ofrece tan temprano en la mañana ¡QUEMA A ESA MUJER! ¡CONVIERTE EN CENIZAS A LA FALSA REVERENDA! Un delirio auditivo noqueó la mente de Din. Y entonces sufrió mareos y alucinaciones. Elizabeth danzaba en el resplandeciente fuego. Lo contemplaba con un aspecto aterrador. Gruñendo. Imprecando al hombre que no la protegió. Deténganse. Se los ruego deténganse. Din se rascó la cabeza y se derrumbó en el piso. Y de nuevo se escuchó el sonido de los vehementes golpes en la puerta. Así que Din volvió en sí. Después de limpiarse el sudor de la frente con el brazo, fingió estar tranquilo y corrió hacia allí.
---------------------------------------------------------
0113
Al abrir la puerta, el jefe de la aldea y otros tres aldeanos estaban parados allí.
Su corazón latía muy rápidamente. Se preguntaba si la alucinación había sido una premonición. Sentía desesperanza. No sería extraño que alguien además de él hubiera escuchado los gritos de Elizabeth la noche anterior. De nuevo sintió mareos.
3
El jefe de la aldea, Bori Renard, rió ampliamente y estrechó la mano del joven misionero. Dios te bendiga. Todo esto es gracias a ti. Mientras decía eso bajaba la cabeza una y otra vez.
Din no sabía qué había pasado. Pero, parecía que de alguna manera no habían escuchado los gritos de Elizabeth la noche anterior y que no habían venido a causa de eso. Din respiro profundamente. Aflojo los hombros. Y de esa manera, finalmente pudo devolverle la sonrisa a Bori.
Tan pronto como amaneció, di la vuelta por las casas de la aldea. Y... Dijo uno de los aldeanos con un tono de emoción incontrolable. Nadie... Ni una sola persona fue atrapada por los venenosos colmillos de aquel vampiro. ¡Ah, gracias a Dios! Probablemente la razón de eso fue porque el señor obispo nos hizo el favor de arriesgarse para patrullar.
---------------------------------------------------------
0114
En nombre de la gente de la aldea, me gustaría agradecerle. Verdaderamente muchísimas gracias.
Bori nuevamente levanto la cabeza.
Din no supo qué devolver como respuesta, así que solo lo contemplo. Y luego, del jefe de la aldea que había levantado la cabeza desapareció la sonrisa.
En ese momento, el cuerpo del misionero sintió la misma tensión que antes.
Antes de darse cuenta, Bori Renard paso a tener una expresión severa. Ahora que ha salido el sol, hemos recuperado nuestra fortaleza. Y nuestros malditos enemigos deben haber perdido su fuerza. Por "malditos" se refería a los vampiros, por supuesto. Incluso un solo momento es una pérdida de tiempo. Por favor, obispo, ¿puede hacernos el favor de ayudarnos? Su mirada era como si estuviera tratando de leerle la mente observando su cara. Por supuesto, nuestros enemigos no deberían poder resistirse, por lo que solamente con nosotros debería bastar poder poner fin a sus existencias. Sin embargo..., de ser posible.
Señor obispo... Pensamos que con su valentía y fuerza, las cosas irán mejor... Uno de los aldeanos prosiguió las palabras del jefe de la aldea. Sabemos que usted hizo el patrullaje de anoche... pero, por favor.
Din estaba complacido de que no les importara Elizabeth. Es cierto que le preocupaba separarse de ella, pero también era cierto que sería problemático que los aldeanos escudriñaran en demasía. Además, si los cuatro hombres inclinaban la cabeza así, no podía decir que no.
---------------------------------------------------------
0115
El joven misionero puso su mano en el hombro de Bori, haciendo una sonrisa lo más gentil que pudo. Entendido. Unamos fuerzas para recuperar la paz en la aldea.
Los aldeanos que escucharon todo mostraron una expresión de alivio. Además, le brindaron palabras de agradecimiento.
Y entonces, uno de ellos recordó: ahora que lo pienso, la reverenda no ha aparecido...
Din, inconscientemente, sacudió su cuerpo ligeramente. Liz... este... Sus pensamientos le daban vueltas de manera inquieta, y las palabras no le salían. Lo de ayer, este... La sangre se le subió por la cara. La cubrió para que no se percibiera eso, pero inmediatamente se arrepintió.
No puede ser... De repente se escucharon, unas palabras de Bori.
Din como proyectil levantó la cara. Sin embargo, ver la abatida expresión en el rostro del jefe de la aldea alivió su tensión. No parecía haber razón para sospechar. No puede ser, lo de ayer... no es de extrañar. Porque lo de ayer fue terrible. El jefe de la aldea cerró los ojos y sacudió levemente la cabeza. Mmm, es muy inusual quedarse imperturbable cuando se presencia una escena tan terrible como la de ayer. La compadezco.
Así que eso era, pensó Din.
Ellos creían que Elizabeth se sintió mal al ver el cadáver de Shir ardiendo y estaba dormida.
---------------------------------------------------------
0116
Si ese era el caso, incluso si no se aparecía en todo el día ante los aldeanos, no deberían sospechar. ASÍ ES. DEJARÉ QUE PIENSEN ESO. Aguanto desesperadamente que le surgiera una sonrisa. Eso es. El misionero bajó la mirada y respondió con una voz deliberadamente débil. Y eso que somos personas que sirven a Dios... De verdad ofrezco mis más sinceras disculpas. Pensando en Tims, que perdió a su esposa de aquella manera, no pudo decir nada más y estaba reflexionando en qué hacer.
Los aldeanos se pusieron algo inquietos. No había por qué culparlos. Entonces hagamos que alguien de la aldea cuide a la reverenda hasta que detengamos al vampiro. Si hacemos eso... No, lo siento. Din interrumpió las palabras de Bori. Quizá lo desconozcan, pero ella realmente odia ser molestada. No podría dormir tranquilamente si alguien hiciera eso. Por favor, no hagan algo tan innecesario. El misionero imploró desde el fondo de su corazón. Por hoy, quisiera dejarla tranquila. Entonces Din sacó brevemente la lengua. Ni siquiera yo puedo abrir la puerta de su dormitorio. Si hacen algo así, no saben a lo que pueden enfrentarse.
Unas sonrisas se extendieron entre los hombres.
Entendido, dijo Bori Renard. No perturbaremos el sueño de la reverenda. También le diré a los aldeanos que no hagan escándalo en las inmediaciones por todo el día de hoy.
---------------------------------------------------------
0117
Por favor, y luego Din estrechó la mano del jefe de la aldea.
Eso era lo mejor.
De esa manera, todo iría bien.
Cuando llegue la noche... en ese momento...
4
Después de tomar un desayuno sencillo, Din se dirigió a la residencia del jefe de la aldea. No solo cerro con llave la iglesia, sino también la casa donde vivía él mismo con Liz. No pensaba que alguien pudiera entrar sin permiso, pero era mejor tener cuidado.
Lo siguiente fue que recordó las palabras del alquimista Pierre Baian. Refiriéndose a la mujer que agonizaba después de ser atacada por el vampiro, dijo: ESPEREN HASTA EL ANOCHECER.
AL PONERSE EL SOL, ESA MUJER OBTENDRÁ UNA NUEVA EXISTENCIA.
Ahora no tenía más remedio que creerlo. En ese caso, debía regresar con ella mientras aún quedara luz. No podía imaginar lo que haría una Elizabeth Aye vuelta a la vida... no, más bien renacida.
---------------------------------------------------------
0118
Frente a la mansión del jefe de la aldea estaban Bori Renard y otros tres aldeanos, los mismos que habían ido a visitar a Din esa mañana. Al ver al valiente y joven misionero, como por acuerdo, inclinaron muy profundamente la cabeza.
El primero en hablar fue Bori.
Realmente lamentamos habernos presentado tan temprano esta mañana. Nos alegramos mucho de que pudiéramos ver el amanecer sanos y salvos sin sucumbir a la amenaza de los vampiros.
Din devolvió una cara sonriente a la avergonzada sonrisa del jefe de la aldea.
Entiendo muy bien como se sienten. Solo que...
¿Solo que...?
Las palabras del misionero distorsionaron con preocupación la arrugada cara de Bori.
El obispo dijo con una cara seria. Me considero un habitante más de esta aldea, pero no sé lo que piensen ustedes. Justo ahí sonrió. En todo caso, mmm... no se preocupen por mí, estoy bien, solo me encuentro algo cansado, dijo y después cerró un ojo.
Bori Renard se quedó atónito, y en el instante siguiente se echó a carcajear. Las otras personas también rieron. Todos se rieron.
Después de reír, Bori asintió con la cabeza dirigiéndose a Din sin perder la expresión amable en su rostro.
Así que era eso.
---------------------------------------------------------
0119
---------------------------------------------------------
0120
Lo habíamos olvidado.
Pero... Kein, uno de los jefes de la aldea, sonrió traviesamente y dijo: En todo caso, señor obispo sigue siendo el mismo señor obispo, porque no ha cambiado nada, ¿verdad?
Las cinco personas rieron. Su expresión era tan alegre que no se podía creer que estuvieran a punto de exterminar vampiros. Los aldeanos estaban realmente felices. A pesar de su sonrisa, el corazón de Din Silva estaba preocupado por lo que tenía que hacer. Por supuesto, no se trataba solamente de eliminar vampiros. Era obvio. Voy a hacer hasta lo imposible, y buscaré al dios.
*
Espino... ¿Verdad? Bori torció la cabeza ante las desconocidas palabras.
Sí, así es, asintió el joven misionero. Es una planta muy pequeña y bajita como para llamarse árbol. Con la visita de la primavera, produce racimos de pequeñas flores blancas. Cuando las flores caen, maduran frutos rojos o amarillos. ¿No la conoces…?
En el instante en que Din estaba a punto de dejar caer los hombros, un hombre de la aldea, Kein, se golpeó ambas manos. Señor obispo. ¿Será que tiene espinas en sus ramas?
---------------------------------------------------------
0121
Eh, no puede ser... este..., ¿es la que cura los dolores de estómago al comer su fruto? Parece que a otros hombres se les vino a la mente. Sin embargo, pronto su cara se volvió de incertidumbre.
El jefe de la aldea expreso sus sentimientos por ellos. Pero, este... no podemos creer que realmente sea necesario eso para exterminar a los vampiros, ya sabes... El espino.
Fue entonces cuando se dio cuenta y agrego rápidamente. N, no. No es que dudemos de usted, señor obispo. Solo es que...
Din sonrió amablemente. No me extraña que piensen eso. Sin embargo, mi memoria no está equivocada. En los archivos de la iglesia, hay montañas de libros escritos sobre esas cosas. Como los he leído muchas veces, incluso ahora los recuerdo claramente. En ese momento bajo la voz. Hay que cortar el tronco del espino, y afílarlo con un cuchillo para hacer una estaca. Y después clavarlo en el corazón del detestable vampiro.
Kein tragó saliva. Haciendo eso puedes matarlos, ¿verdad?.
Sin embargo, el misionero meneó la cabeza. No, es una lástima, pero no se pueden convertir en polvo solamente con esto. Din miro las inquietas caras de los cuatro aldeanos y después continuo. El clavarle una estaca de espino en su pecho, es una manera de robar la libertad de un vampiro.
El cuerpo de un hombre llamado Thor se estremeció. No dijo nada, pero todos comprendieron lo que estaba imaginando.
---------------------------------------------------------
0122
Todo lo que había que hacer era buscar al vampiro. Pero clavarle la estaca en el pecho... para hacer eso había que acercarse al demonio chupasangre. No obstante, eso no significaba que la vida del vampiro pudiera detenerse. Y en caso de que la estaca del espino no pudiera robar la libertad del maldito, era de temer que se invirtieran los roles del que debía morir y el que iba a dar muerte. Era una locura decir que no se lo imaginaban. ¿Quién asumiría ese papel?
Vamos.
Dijo Din.
5
Se sentía sofocante. Era la hora en la que el sol estaba a punto de llegar a la mitad del cielo. Si se estaba en un lugar donde no hubiera nada que bloqueara la luz, incluso sin moverse, se estaría empapado en sudor. Además, en contraste, dentro del bosque era tan acogedor, como si fuera otro mundo. Aunque estaba bastante oscuro, todavía se podía trabajar sin luces, así que no tenían intención de encender las antorchas. Desde algún lugar se escuchaba el canto de los pájaros. Y se sentía una brisa refrescante con el aroma de la vegetación. Sin embargo, Din sufría de una sensación angustiosa como si algo estuviera presionando su pecho.
---------------------------------------------------------
0123
Se preguntó si tenía miedo de los vampiros. No. No era eso. No había nada que temer ahora que la luz del sol llenaba todo el mundo. Porque los demonios chupasangres, solo podían arrastrarse en la oscuridad. Si esta tradición fuera falsa, ya serían los gobernantes del mundo. Entonces, ¿qué era ese sentimiento?
El poder de la imaginación produce miedo. El presente no daba miedo. Lo que debía ser temido era el futuro. Cuando cayera el sol, comenzaría. La mujer que debería haber muerto actuaba como si todavía estuviera viva. ¿Podría verla frente a frente? La mujer que le prometió amor ahora le pediría sangre. ¿Podía rechazarla? Vagando como nosferatu en el nocturno bosque repleto de engendros. ¿Podría aceptarlo? En cualquier caso, el mortal destino era inevitable. Un futuro que estaba envuelto en tinieblas y que además que no podía ser rechazado. Pero, ¿cuántas pesadillas tendría que saborear antes de esa muerte? Ah, ¿No era la luz que se filtraba por los espacios entre las hojas más tenues que antes? El tiempo nunca se detiene. Los milagros no ocurren. Era seguro que llegaría la noche. No tenía más remedio que aceptarlo. Estaba preparado para eso.
Se estaba quedando sin aliento. Un sudor frío le recorría la espalda. De repente fue atacado por mareos. No podía permitirse titubear; Bori que caminaba atrás de él, podía darse cuenta. Agarro con firmeza la estaca de espino que tenía en la mano. Fue en vano. Sus piernas se enredaban. En ese momento se derrumbó. Escucho una voz lejana que le llamaba por su nombre.
---------------------------------------------------------
0124
*
Cuando Din recuperó el conocimiento, lo primero que vio fue el preocupado rostro del jefe de la aldea, Bori Renard. Le mostró una sonrisa, pero no hubo ningún cambio en la cara de Bori.
¿Durante cuánto tiempo perdí la consciencia?
Escuchar su voz hizo sentir al jefe de la aldea un poco más aliviado, y dejo escapar un gran suspiro.
Por largo tiempo...
¿En serio?, dijo Din, riendo feliz. Siento que he estado dormido durante muchísimo tiempo dijo levantándose lentamente.
Bori se apresuró a tratar de detenerlo. Debería descansar un poco más...
Ya estoy bien. Solo que no había dormido lo suficiente. El misionero puso su mano sobre la mano de su interlocutor.
Toda la tensión desapareció mientras estaba inconsciente, así que fue tuve un despertar placentero, dijo entre risas. ¿O se ve algo malo con mi cuerpo?
El hombre próximo a la vejez negó con la cabeza. No. Sin embargo, incluso si no hay nada malo con el cuerpo, hay momentos en que el corazón sufre de enfermedad.
「ーーーー」
Din guardo silencio, Bori continúo. Cuando perdió la consciencia, grito el nombre de la reverenda dos veces, señor obispo dijo apenado, mirando hacia abajo.
---------------------------------------------------------
0125
LIZ, DETENTE... eso es lo que estaba gritando. Tenía miedo de que hubiera oído algo que no debería haber oído.
El corazón de Din latía violentamente. ¿Eso fue todo? ¿ESO FUE TODO LO QUE DIJE? ¿De verdad solamente dije eso? Sin embargo, no había manera de que pudiera hacer esa pregunta. Todo lo que podía hacer... era desconcertarlo. Tenía que pensar. Tenía que pensar en algo. ¡Una historia que fuera creíble, y que no diera lugar a dudas!
El misionero suspiró. Hace bastante tiempo... antes de que la reverenda Elizabeth entrara en la Iglesia. Ella, trató de quitarse la vida. Al escuchar esto, Bori como un proyectil levanto la cara. Sus ojos estaban muy redondos por la sorpresa.
Lo despisté, pensó Din. Me temo que tal vez esa escena me vino a la mente de repente dijo haciendo una triste expresión.
¿Eso sucedió?
Din Silva tocó ligeramente el hombro del jefe de la aldea.
Quizá algún día te lo contaré. Sin embargo, ahora hay algo más importante. La paz no llegará a la aldea hasta que los vampiros sean destruidos, dijo sonriendo alegremente.
---------------------------------------------------------
0126
Bori también le devolvió la sonrisa, pero era una sonrisa sombría.
Se escuchó una voz.
Al voltear, vieron a Kein que venía corriendo presa del pánico.
Su brusca respiración descomponía sus palabras, pero no tanto como para malinterpretarlas.
¡LA ENCONTRAMOS, A LA VAMPIRA!
Din y Bori se miraron por un instante y después comenzaron a correr al mismo tiempo. Se dirigían al lugar en donde esperaban los compañeros con los que salieron a explorar juntos. Hacia el sitio en donde Mari Freiz vagabundeaba entre la vida y la muerte.
6
No esperaban encontrar a la vampira tan rápido.
Tal como lo habían pensado fue la decisión correcta dividirse para hacer la búsqueda.
Una cavidad formando un hueco en la base de un gran árbol era su escondite. La cavidad era grande. Quizá era lo suficientemente extenso como para que reposaran tres adultos. Naturalmente, la luz no llegaba tan profundo. Para estar seguros, Din tomó la antorcha que Kein le había dado y la levantó. La luz color sangre teñía siniestramente el interior.
---------------------------------------------------------
0127
Alguien estaba allí. En las profundidades de la cavidad, estaba en cuclillas abrazándose ambas rodillas. Aunque su cara la tenía hacia abajo, no había equivocación. Era Mari Freiz. Al ver a un vampiro por primera vez, el joven misionero no podía contener el temblor de su cuerpo. Ni siquiera podía acercarse. Ah, ¿cómo podría clavarle la estaca de espino en el pecho? Y de repente emergió una duda. ¿Los vampiros están inactivos durante el día o simplemente son débiles a la luz del sol? ESTO ERA CRUCIAL. Si fuera lo primero, no habría problema. Pero, ¿y si fuera lo último? Acercarse a ella en definitiva significaría la muerte. Sus colmillos tomarían su garganta antes de clavarle la estaca. ¿No puede moverse o no se mueve? ¿Cuál de las dos?
Alguien... ¿Puede ayudarme?, Din sin alejar los ojos de la vampira, llamó a los cuatro aldeanos detrás de él. Este es muy peligroso. No solo podríamos perder la vida, sino que incluso podríamos convertirnos en sus compañeros. No me importa hacerlo solo. Pero si hay... alguien con determinación.
Lo haré, dijo en voz baja Bori Renard. Su voz también estaba temblando.
La idea de Din Silva era agarrar a Mari por las piernas y sacarla de la cavidad de golpe. Eso no cambiaba el hecho de que era peligroso. Pero definitivamente era menos riesgoso que si estuvieran tratando de hacer todo en el interior de la cavidad. Si Mari se desadormeciera, podrían soltar sus piernas y comenzar a escapar.
---------------------------------------------------------
0128
Din y Bori estaban uno al lado del otro en la entrada de la cavidad. La antorcha la tenía el misionero. Si crees que es peligroso, suéltala inmediatamente. Bori asintió mientras miraba a los lados, y Din comenzó a agacharse. ¡Vamos!, los dos entraron vigorosamente a la cueva al mismo tiempo.
Sucedió en un instante. Pero para ambos, fue una angustia semejante a la eternidad. Din y Bori, quienes agarraron los tobillos de Mari casi al mismo tiempo, sintieron igualmente su intensa frialdad. Casi se les congelaba hasta el alma. Su cuerpo estaba tan gélido. Estaban tentados a soltarla. Din trató de soltarla. Su intención era soltarla. Pero, no se le desdoblaron los dedos. Sufrían la ilusión de que todo su cuerpo se había vuelto plomo, no, más bien hielo. Con esfuerzo movían los pies, mientras se conducían a la salida. ¿Estaban avanzando? ¿No estaban avanzando? No lo sabían. Debían estar a solo unos pasos de distancia. Era desesperante. Si seguían así, el sol se ocultaría, y Mari Freiz despertaría y atacaría, esa era la escena que se reproducía en sus ojos. ¿Todavía no llegaban a la salida? Quitando por un momento su mirada del demonio que poseía la temperatura del hielo, la dirigieron en dirección a la salida. El mundo al que pertenecían los seres humanos estaba justo frente a ellos. Bori Renard fue el primero en salir del peligro. Y luego... continuo el joven misionero. Fue entonces cuando sus piernas se enredaron. Din dirigió sus ojos al suelo. Se escuchó un grito en alguna parte. Una voz conocida. Finalmente, se dio cuenta de que era su propio grito. Pero, antes de tocar el suelo se detuvo. Y luego sintió la calidez de un ser humano. Cuando levanto la mirada, vio la cara de Kein. Él lo sostuvo cuando estaba a punto de caer. Parecía como si hubiera estado perdiendo la energía de todo su cuerpo.
---------------------------------------------------------
0129
Din apoyado por Kein, se giró hacia la cavidad. Ahí estaba la vampira tendida boca arriba. Parece que de alguna manera fue posible llevarla hacia afuera de forma segura. Más allá estaba Bori Renard, que al igual que él estaba apoyado en el hombro de un aldeano. Al encontrarse sus miradas, naturalmente se volcaron unas sonrisas. Muy cerca de Mari Freiz estaba la antorcha que Din sostenía antes. Thor la recogió con sumo cuidado y se alejó apresuradamente.
Ahora era cuando comenzaba el verdadero problema.
Din, que recibió de los aldeanos la estaca de espino y un mazo para clavarla, contuvo a Kein, que estaba a punto de decir algo, y comenzó a caminar lentamente hacia la vampira. Si vas a atacarme, hazlo antes de que me acerque. Mientras deseaba eso seguía avanzando. El cadáver de Mari no se movía. No es que no se moviera, sino que quizá no podía moverse. Así lo pensó el joven misionero.
Se detuvo. El cadáver estaba a sus pies. Lentamente doblo sus rodillas. Se agachó al lado de la vampira tratando de no hacer ningún ruido. Din movió su mano izquierda. Tenía agarrada la estaca de espino. La puso suavemente en la parte izquierda del pecho de Mari Freiz. El hombre levantó tranquilamente su mano derecha. Ahí tenía el mazo. Todo lo que tenía que hacer era balancearlo hacia abajo con todas sus fuerzas. Si hacía eso, la amenaza de los vampiros debería desaparecer. El miedo a ser atacados desaparecería. Todo lo que quedaría luego era arrastrar al inmóvil ser de oscuridad fuera del bosque y exponerlo a la luz del sol.
---------------------------------------------------------
0130
El demonio se convertirá en cenizas. La paz arribará a la aldea.
Y...
Din Silva bajó con todas sus fuerzas el mazo que estaba agarrando duramente. La desagradable sensación de la estaca hundiéndose en el cuerpo de Mari le recorrió la palma de la mano. Una gran cantidad de sangre fresca se desbordó como si hubiera explotado. El misionero casi se vuelve loco. Gritaba con fuerza palabras que no tenían sentido. Su mente se estaba quedando en blanco. Era comprensible. La vampira abrió agudamente los ojos. Miro fijamente a Din. Y entonces... y entonces como si se hubiera despertado levanto la mitad de su cuerpo.
---------------------------------------------------------
つづく / CONTINUARÁ




Comentarios
Publicar un comentario